El gobierno bolivariano de Hugo Chávez, autoproclamado bastión de la libertad, de la izquierda, y del progresismo, no sólo apoya a las FARC (el fallecido Reyes era buen amigo del presidente-golpista), sino a la ETA.
La inteligencia militar venezolana escoltó a terroristas etarras, dieron amparo, los han puesto a sueldo de la administración, y les han dado instrucción militar en el uso de explosivos. La audiencia nacional no da lugar a dudas en el auto de 26 páginas, fechas, nombres, lugares, alias. ¿Qué ha dicho Chávez a todo esto?, pues lo de siempre, no responder, sino atacar, insultar, tildar de colonialistas. Pero no responder, ¿había terroristas etarras en Venezuela?, ¿recibieron intrucción militar?, ¿sí o no, señor Chávez?.
"José Ignacio Echarte, José Angel Urtiaga o José Miguel Arrugaeta, todos los cuales carecían de antecedentes penales en España pero fueron deportados por las autoridades francesas a Cabo Verde, Panamá o Cuba, así como de Arturo Cubillas, marido de una alto cargo del gobierno venezolano de Hugo Chávez.
La colaboración entre ETA y las FARC no se limitaba al intercambio verbal de experiencias, sino que incluia el entrenamiento mutuo y algunos otros favores, como la petición a ETA por parte de los terroristas colombianos de que realizaran labores de vigilancia sobre el personal de la embajada colombiana en España. Los cursos de entrenamiento de terroristas de las FARC se iniciaron en 2003, fueron interrumpidos unilateralemente por ETA en 2004 y se reanudaron en 2006."
Supongamos, por un momento que Venezuela acogiera terroristas del entorno fundamentalista islámico (no es descartable, dadas las relaciones que tienen con Irán, otro "patrocinador") ¿qué haría Estados Unidos?. Pero la pregunta es ¿qué debe hacer España con un país que alberga y apoya terroristas que atentan contra él?. De momento llamar a nuestro embajador de Venezuela, segundo, estrechar nuestros lazos con Colombia, ya de por sí buenos, tercero, dejar de vender armas al tirano golpista, cuarto, involucrarnos más en las alianzas y colaboración con latino américa, trabajar en una fuerte política de alianzas.
No podemos quedarnos quietos, no podemos como nación tolerar el insulto ni quedarnos de brazos cruzados frente a países que cobijan a terroristas que buscan desestabilizar la democracía. Debemos dejar de ver con benevolencia las dictaduras de izquierdas.
Ver el artículo en Libertad Digital.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada